Al sur, se dice que hay una cueva de grandes dimensiones, de la que sobre sale la entrada y poco más, y las profundidades son subterráneas, una cueva de la que creo que no tienen ningún dato. Más al sur, se encuentra un pantano, el cual es producto de un afluente subterráneo del río Tymer, se dice que en ese lago hay monstruos, pero seguramente no sean más que leyendas…

El sol aquí es insistente, al menos el que se deja ver entre las pequeñas ranuras de las hojas apelotonadas de los frondosos árboles de la zona sur, árboles grandes de corteza gruesa y resistente, de tonos marrones y hojas enormes y verdes vivos, que dan lugar a una continua y húmeda sombra en la que poder dormir. En la arboleda centro, las bestias que huyen de la catástrofe de el experimento residen allí, entre el foscor de la maleza aglomerada y los grandes árboles del tamaño de edificios de 3 plantas.

Historia de los licántropos.


23 de Junio de 2.130

Aquella noche, después de leer tantos recortes, ver tantos informes y tantos diarios, no pude dormir hasta que aclaró. Durante unas horas, me di vuelta en la cama, indecisa si levantarme o no.
Al final, en ese tiempo que me mantuve despierta, decidí hacer algo productivo con mi tiempo. Encendí la lámpara de mesa, me puse las zapatillas de estar por casa, me levanté de la cama, y me eché un chal encima, ya que fuera de la cama helaba. Me dirigí hacia el raído escritorio, y me senté en la dura silla.
Ordené los papeles, y suspirando, dejé el inmenso diccionario a mi lado. Saqué el volígrafo de punta fina, ordené los pergaminos, y mojé la punta de la pluma en la tinta. La puse sobre el papel… y la retiré. Suspirando, por supuesto.
Ojerosa y desganada, miré la desteñida superficie del escritorio, viejo y de consumida madera. Alargué la mano hacia el diario de mi abuelo, y lo abrí en cualquier sitio. Miré, y de pronto el sueño se me escapó por entre los cabellos.
Desperté de pronto como de un letargo, y fijé los ojos, atentos y bien abiertos en el amarillento y sucio papel, con marcas de moho y humedad.
La fecha del escrito estaba tan sucia, corrida y húmeda que era ilegible por donde se la mirara. Refunfuñando por ello, me incliné a leer.
Hoy comenzamos los estudios acerca de los hombres-lobo…
Me detuve y fruncí los labios, apretándolos hasta convertirlos en una fina línea. Resignada, tomé el diccionario normal y silvestre, y busqué:


Hombre-Lobo: Derivado de las palabras griegas Licoi (Lobo) y Ántropo (Hombre). Licántropo, es el nombre que se le da a una criatura ficticia que en las noches de luna llena se transforma en un lobo salvaje y asesino. Tienen un gran gusto por la carne humana, y gustan de comerse las presas vivas.

 

Solté una risita fría, a pesar de que un escalofrío helado como la muerte me recorría el espinazo de inicio a fin.
Terminé de leer el recorte, sabiendo lo que encontraría.


"…Son tremendamente violentos, e increíblemente fuertes y ágiles. Asesinan vampiros solo por que sí, y adoran la carne cruda, sobre todo la humana. Han asesinado a más de 14 científicos en la semana, y su carácter es muy agresivo y sangriento. Rompen las cadenas como si no estuvieran allí, como si fueran de papel.
Hemos tenido que usar dardos sedantes para tranquilizarlos y examinarlos…"


Suspiré. A estas alturas, parecía que mis nervios se habían insensibilizado. Se habían vuelto de acero, con tanto susto.
Tomé un informe, y luego de anotar las características de los Licántropos, comencé a leer el informe con ojos atentos y analíticos.
Los Licántropos, o Lycans, evolucionan a medida que se les enseña, o aprenden de los que ven. Son más civilizados y cada vez más inteligentes.

"Son cazadores natos, ágiles, fuertes y altamente letales. Sus sentidos están muy desarrollados, y las transformaciones son increíblemente completas y controladas.
Muchos —Para desgracia nuestra—han escapado, no sin dejar tras de sí, una estela de muerte, sangre y cuerpos…
"


Asqueada con las fotos, cuyos protagonistas estaban tirados en el suelo, aparentemente ensangrentados, desgarrados, y desnudos, las tiré sobre la mesa. Reprimí las ganas de vomitar, y busqué más fotos.
En otras, salían lobos, tirados en el suelo. Durmiendo, aparentemente. Sabía que estaban muertos, por que al pie de la foto lo decía. Había al lado de la fila de animales, un científico de bata blanca y mascarilla que llevaba un rifle de plumillas.
Definitivamente, Aerandir se merecía el nombre de “Península Maldita”. Realmente, todo lo que pasaba ahí, era un misterio por develar. Un misterio, que, no estaba segura querer descubrir.

Características


Los licántropos son la mezcla genética de un hombre con un mamífero, puede ser un lobo, un gato, un cisne, un león, etc. Pero la mezcla que mas sobrevivió en los experimentos fue la de los los hombres-lobo, llegando incluso a propagarse como la etnia común de Licántropos en Aerandir, pero aun así, se sabe que hay otras etnias, menos frecuentes y en una menor cantidad. Los Licántropos no son identificables fácilmente, pero tienden a delatarlos su gusto por la carne fresca y su olor característico. Las cosas que se pueden destacar de los Licántropos es que pueden tomar la forma de un animal, son mas rápidos y mas fuertes que un humano normal y, que son medianamente civilizados.
Los Licántropos viven mayoritariamente en el Sur de Aerandir, donde los bosques son mas grandes que en ningún otro lugar. Muchos Licántropos han visto rara vez al sol de frente, puesto que los arboles solo dejan ver los rayos de luz de estos, lo mismo pasa con la luna, pero aun así, se sabe que adoran ver el amanecer y el atardecer, además de contemplar la luna.
Tienen una rivalidad desde tiempos antiguos con los Vampiros por culpa del ego de ambas razas, esto es lo que a llevado a que vivan en polos opuestos de Aerandir, además por mucho tiempo han sido atacados por los cazadores humanos, pero con el tiempo, estos han ido disminuyendo su población y los ataques cada vez son menos frecuentes.

 

 

La cueva del río.
La cueva, pequeño lugar donde residen los integrantes del clan "Colmillo de hierro". Una pequeña cueva que en su interior esconde sorpresas, como grandes camas de paja donde dormir, un escritorio con varios libros desordenados encima, y una reserva de licores al final.

Esta pequeña cueva está situada en mitad del bosque, a unos quinientos metros del riachuelo, está situada estrategicamente en un lugar donde el riachuelo se estrecha más, así poder cruzar sin tener que nadar.

© Con la colaboración de Elsa.