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Historia de los licántropos.
23 de Junio de 2.130
Aquella noche, después de leer
tantos recortes, ver tantos informes y tantos diarios, no pude dormir
hasta que aclaró. Durante unas horas, me di vuelta en la cama,
indecisa si levantarme o no.
Al final, en ese tiempo que me mantuve despierta, decidí hacer
algo productivo con mi tiempo. Encendí la lámpara de mesa,
me puse las zapatillas de estar por casa, me levanté de la cama,
y me eché un chal encima, ya que fuera de la cama helaba. Me dirigí
hacia el raído escritorio, y me senté en la dura silla.
Ordené los papeles, y suspirando, dejé el inmenso diccionario
a mi lado. Saqué el volígrafo de punta fina, ordené
los pergaminos, y mojé la punta de la pluma en la tinta. La puse
sobre el papel… y la retiré. Suspirando, por supuesto.
Ojerosa y desganada, miré la desteñida superficie del escritorio,
viejo y de consumida madera. Alargué la mano hacia el diario de
mi abuelo, y lo abrí en cualquier sitio. Miré, y de pronto
el sueño se me escapó por entre los cabellos.
Desperté de pronto como de un letargo, y fijé los ojos,
atentos y bien abiertos en el amarillento y sucio papel, con marcas de
moho y humedad.
La fecha del escrito estaba tan sucia, corrida y húmeda que era
ilegible por donde se la mirara. Refunfuñando por ello, me incliné
a leer.
Hoy comenzamos los estudios acerca de los hombres-lobo…
Me detuve y fruncí los labios, apretándolos hasta convertirlos
en una fina línea. Resignada, tomé el diccionario normal
y silvestre, y busqué:
Hombre-Lobo: Derivado de las palabras griegas Licoi (Lobo) y Ántropo
(Hombre). Licántropo, es el nombre que se le da a una criatura
ficticia que en las noches de luna llena se transforma en un lobo salvaje
y asesino. Tienen un gran gusto por la carne humana, y gustan de comerse
las presas vivas.
Solté una risita fría, a pesar de que un escalofrío
helado como la muerte me recorría el espinazo de inicio a fin.
Terminé de leer el recorte, sabiendo lo que encontraría.
"…Son tremendamente violentos, e increíblemente
fuertes y ágiles. Asesinan vampiros solo por que sí, y adoran
la carne cruda, sobre todo la humana. Han asesinado a más de 14
científicos en la semana, y su carácter es muy agresivo
y sangriento. Rompen las cadenas como si no estuvieran allí, como
si fueran de papel.
Hemos tenido que usar dardos sedantes para tranquilizarlos y examinarlos…"
Suspiré. A estas alturas, parecía que mis nervios se habían
insensibilizado. Se habían vuelto de acero, con tanto susto.
Tomé un informe, y luego de anotar las características de
los Licántropos, comencé a leer el informe con ojos atentos
y analíticos.
Los Licántropos, o Lycans, evolucionan a medida que se les enseña,
o aprenden de los que ven. Son más civilizados y cada vez más
inteligentes.
"Son cazadores natos, ágiles, fuertes y altamente letales.
Sus sentidos están muy desarrollados, y las transformaciones son
increíblemente completas y controladas.
Muchos —Para desgracia nuestra—han escapado, no sin dejar
tras de sí, una estela de muerte, sangre y cuerpos…"
Asqueada con las fotos, cuyos protagonistas estaban tirados en el suelo,
aparentemente ensangrentados, desgarrados, y desnudos, las tiré
sobre la mesa. Reprimí las ganas de vomitar, y busqué más
fotos.
En otras, salían lobos, tirados en el suelo. Durmiendo, aparentemente.
Sabía que estaban muertos, por que al pie de la foto lo decía.
Había al lado de la fila de animales, un científico de bata
blanca y mascarilla que llevaba un rifle de plumillas.
Definitivamente, Aerandir se merecía el nombre de “Península
Maldita”. Realmente, todo lo que pasaba ahí, era un misterio
por develar. Un misterio, que, no estaba segura querer descubrir.
 
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